Alguien me dijo una vez que el rasgo que posiblemente más me definía era la entereza, esa cualidad que te hace, aún habiendo sido roto por dentro, conservar la ilusión y todos tus pedazos con dignidad, y ser capaz de volar con las grandes alas de la sonrisa sin renunciar a tus ideales.
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jueves, 13 de mayo de 2010
Disculpe, no se haga ilusiones, no puede estar en este lado.

Ella se despertó y sintió que volvía a estar en una cama vacía ocupada por dos personas. Daba igual lo que pasara, los abrazos que recibía los notaba insípidos, y el sexo sin mirada brillante o penetrante es sólo eso, sexo, un ejercicio calculado con el que se liberan tensiones.
Se levantó desnuda y la sábana se deslizó hasta dejar que unos rayos de sol que se colaban entre las cortinas juguetearan con su piel bordada de lunares. Frente al espejo recordó que su cuerpo no era perfecto, ese día no se sentía especial. ¿Por qué necesitaría que alguien la hiciera sentir hermosa? ¿por qué se sentía un juguete sucio, un relleno de soledad?
Se sentó y mientras releía la entretenida literatura del reverso del bote de champú, pensó de qué pasta estaría hecha ella y se lamentó de no llevar ese ingrediente que otros llevan con el que pueden ser felices teniendo sólo tequila sexo y marihuana...
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