Alguien me dijo una vez que el rasgo que posiblemente más me definía era la entereza, esa cualidad que te hace, aún habiendo sido roto por dentro, conservar la ilusión y todos tus pedazos con dignidad, y ser capaz de volar con las grandes alas de la sonrisa sin renunciar a tus ideales.
Bienvenidos a mi Blog
miércoles, 21 de abril de 2010
La maldición empática

La empatía es la cualidad que hace que puedas conectar con los sentimientos de los demás, la capacidad de comprender sus alegrías y sus penas, pero va más allá, implica una conexión tan fuerte que eres capaz de sufrir con sus desdichas y alegrarte con sus gozos. Si nos quedamos con la implicación, en mi corto entender, deja de ser un don para convertirse en un castigo, ya que de tanto ponerte en el lugar de los demás a menudo te olvidas de cuál es tu lugar e incluso antepones sus necesidades a las tuyas.
En el budismo se habla de compasión (quizás no exista en nuestro lenguaje una palabra para ello) porque a nosotros compasión nos suena a pena por los demás, a caridad,... a esos sentimientos tan feos que reflejan cierta dosis de superioridad del que los tiene. Sin embargo para los budistas la compasión es una virtud que hace que comprendas el estado del otro sin juzgarlo, sin sufrirlo ni disfrutarlo. Esa virtud a menudo asociada a la Tara Blanca me parece utópica y fría, y de un monje zen de la montaña...
Y en el otro lado, día a día me cruzo y hablo con personas que tienen “amigos” a los que nunca escuchan, familias que sólo se ven en Navidad, o sexo y más sexo sin implicaciones ni sentimientos,... ¿tendrá tu médico cura para ese egoísmo que disfrazamos de individualismo?
Creo que estoy maldito y tengo empatía, una empatía que intento llevar bien alejándome de aquellos que quiero o quise pero que no me aportan más que sinsabores. Así que debo estar muy lejos de la iluminación, hoy, por ejemplo, me llamó alguien que se encontraba bastante mal, intenté animarlo (porque el ser empático no me lo impide) y cuando colgué lloré como un niño chico... Debería aprender a no implicarme con la gente que quiero, pero no lo he hecho aún, no sé querer de otra manera y quizás no quiera cambiarme, porque la sonrisa que me produce la situación contraria es tan grande que me alegro de no estar iluminado.
Si te quiero no deseo ser tu médico que no sufre con tus problemas o te da pastillas para curarte, yo sólo quiero quererte, de la única forma que sé.
Chin pum
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Siempre he dicho que hay virtudes como la empatía (no creo que sea ninguna maldición) o la resiliencia que nunca están en los formularios para conocer gente de Internet, pero realmente son tesoros. Más que cualquier otra cosa que se pueda pedir en cm, kg, o en roles.
ResponderEliminarSomos como somos, y no podemos cambiar, yo a menudo lloro por las desgracias de los demas, y ni siquiera soy capaz de derramar una lagrima por las mias...Es mi forma de quererm y a veces se sufre , pero cuando no...ES TAN INCREIBLE! , NO cambies!
ResponderEliminar